Maléfica

Un Viejo Nuevo Cuento

He visto esta película y acá les cuento:

Un hechizo a manera de epígrafe:

«Nunca, nunca, nunca le cortes las alas a una mujer mágica, a ninguna mujer.

Nunca deshonres el mundo mágico de la tierra, si crees que al ignorarlo desaparece, tu pobreza de visión y corazón te llevará a la locura».

Sí, es Disney, y sí es interesante ver el mundo de las hadas, no sólo las buenas, sino también las «malas» que como lo narran muchos otros cuentos y mitos, han endurecido un corazón otrora blando, otrora puro, inocente.  De nuevo entonces, la historia de una iniciación, una violación, una traición de un orden masculino soberbio y ambicioso hacia la naturaleza; y ahora, un nuevo viejo cuento de redención femenina:  La redención no solo de la hechizada bella durmiente, sino también de aquella quien lanza el hechizo:  Maléfica.

He visto muchos comentarios entorno a los aspectos formales del filme, y muy especialmente alrededor de la figura de Angelina Jolie, encarnando el hada Maléfica.  La crítica en general ha quedado inconforme con la historia, y muy satisfecha con los efectos especiales, que suelen ser impecables en Disney, y lo entretenido de la película.  Yo he quedado muy a gusto con la recuperación del cuento en sí (con sus variaciones escandalosas para muchos) y muy especialmente con el acento puesto en la comprensión de la maldad de la villana, que es en este caso, más bien una herida no sanada a causa de una gran pérdida, la inocencia, el amor, las alas, el reconocimiento.

Asuntos todos estos psíquicos, ya que, desde el punto de vista de la psicología profunda, a través de los cuentos de hadas podemos ver los símbolos e imágenes que revelan los acontecimientos del alma, como nos lo muestra la película desde el inicio con la presentación de los dos reinos, el reino de las hadas y seres mágicos, el reino del inconsciente y el reino de los humanos regidos por la razón.  Dos reinos que siempre se están encontrando Y desencontrando, separados por limites no tan definidos como se cree, y en búsqueda de relación.

La bella durmiente en este sentido es puente entre esos dos aspectos, pues ella, Aurora, ama el mundo de las hadas a diferencia de su padre rey y su antecesor, quienes pretendieron dominarlo y destruirlo.

Me llamó mucho la atención las vías alternas de resolución, creaciones de las nuevas manifestaciones del alma:

La bella durmiente (la mujer inconsciente, desprovista de su deseo y destino) despierta cuando puede integrar en ella a la doncella-hija y a la madre simbólica tanto en sus aspectos oscuros como luminosos.  La bella durmiente puede entonces despertar y decidir con cuál príncipe compartir su amor, no depende de un solo elemento masculino para romper el hechizo, sino que es un asunto de múltiples variables, la crianza alejada de los reyes y estructuras rígidas, el contacto con la naturaleza y el mundo mágico y desordenado de las hadas-tías y muy especialmente la relación con Maléfica, su hada madrina, un femenino silencioso, poderoso que no logra atemorizarla, sino por el contrario, atraerla en busca de su verdad.

La historia de maléfica evoca también el recuerdo del primer amor y la primera traición que despierta un ánimo de venganza y deja el alma en una penumbra; la depresión de una mujer que cree haber perdido su poder (las alas), que pasa un tiempo lúgubre hasta que vuelve a contactar con un su aspecto benévolo a través del recuerdo de sus aspectos más genuinos, en este caso de Aurora, integrando así ese aspecto perdido.  La venganza ejercida con el lanzamiento del Hechizo a la hija del rey es menguada por la consciencia de Maléfica, quien no puede revertirlo, sino hasta que ella misma se sabe y reconoce «hechizada» por el dolor.

Nos están contando que el amor romántico no necesariamente es pues el que transforma, sino el recuerdo y la consciencia de aquellas partes escindidas de nuestra personalidad que buscan integración.  Tal parece que para amar es importante sanar las viejas heridas y madurar.

En este nuevo cuento hasta la imagen del cuervo, ave compañera de Maléfica, pasa de ser un animal asociado a los malos augurios a ser un ser protector y mutable.

Habría mucha tela por cortar y mucho más que decir de este osado, pero entretenido proyecto de Disney, les invito a verlo con muchos más ojos, por ahora digamos que me gustó bastante el ejercicio de re-imaginar esta historia con sus vías alternativas de interpretación hablando del movimiento constante de las fuerzas del inconsciente y  de la validez de contarnos nuevos relatos frente a los eternos asuntos del alma.

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