El Gato

La vida es una continua danza, y en ella, el alma ejecuta bellos movimientos con cada experiencia, en cada encuentro, en cada forma de relacionarnos con el mundo. 

Todo el tiempo danzan los SÍMBOLOS en nuestra vida unificando la conciencia y el inconsciente, recordándonos algo más allá de lo meramente literal.  Se nos presentan en todas partes, saltan en nuestros sueños y nos traen muchos regalos de sentido en el transcurso del día.

Quiero invitarles a danzar con diferentes símbolos desde la poesía, el cine, el movimiento y la reflexión.

Este mes un símbolo de mucho poder:  El gato.

Clea y Bastet

Originario de Egipto, donde se le consideraba un animal divino, asociado a la diosa Bastet, diosa de la sexualidad, el placer de vivir y la fertilidad femenina.

Podríamos decir que los gatos se encuentran entre esos animales amados y odiados por muchos.  Su genuinidad hace que las reacciones hacia ellos sean de total acercamiento o rechazo extremo.

Es FEMENINO y FIRME la vez.  En los sueños de las mujeres según la analista junguiana Marie Louise von Franz, suele representar algo femenino independiente y seguro de sí mismo.

También ha sido desafortunadamente recipiente de proyecciones negativas con relación a la hechicería y a los malos augurios.  Lo cierto es que, ante la presencia de un gato, nuestro inconsciente aflora con miedo o atracción.

El gato Ve con facilidad en la oscuridad y se mueve grácilmente; como diría Neruda: “camina solo y sabe lo que quiere”, lo que nos recuerda el poder de la DETERMINACIÓN cuando permanecemos conectados a la sabiduría de la INTUICIÓN.

MOVIMIENTOS VITALES:

Los niños y los gatos son grandes maestros de yoga y movimientos vitales, saben dormir a profundidad, saben despertar activamente en una continua autorregulación de su energía vital.  Son FLEXIBLES, sin mayores esfuerzos que responder al ciclo natural de descansar en el dormir y estar activos y dispuestos al despertar.

En este mes entonces les invito a moverse observando los gatos y con dos sencillas prácticas:

Al ir a dormir:  toma conciencia de todo tu cuerpo cuando estés en cama, observa cuáles zonas están más cansadas o tensas.  Respira y al exhalar siente que te abandonas al sueño soltando cualquier tensión que tengas del día.

Al despertar:  estírate, estírate, estírate y bosteza grande.  Respira conscientemente antes de saltar a la ducha  permitiendo que a través del aire la conciencia llegue a cada parte de tu cuerpo poniéndola en actividad.

UN LIBRO:

La Gata.  Un cuento de redención femenina.  Marie-Louise von Franz.  Paidós. A partir de un cuento de hadas rumano, la analista junguiana devela los símbolos implicados en procesos psicológicos tan fundamentales como la unión de polaridades.

UNA PELICULA: Gato Negro, Gato blanco.  Del director Emir Kusturica. 1998

UNA IMAGEN:

Cortazar

UN POEMA:

Como gata boca arriba
“Te quiero como gata boca arriba, panza arriba te quiero,
Maullando a través de tu mirada, de ese amor –jaula violento,
Lleno de zarpazos como una noche de luna y dos gatos enamorados
Discutiendo su amor en los tejados, amándose a gritos y llantos, a maldiciones, lágrimas y sonrisas.
Te quiero como gata panza arriba y me defiendo de huir,
De dejar esta pelea de callejones y noches sin hablarnos,
Este amor que me marea, que me llena de polen,
De fertilidad y me anda en el día por la espalda haciéndome cosquillas.
No me voy, no quiero irme, dejarte, te busco agazapada ronroneando,
Te busco saliendo detrás del sofá, brincando sobre tu cama,
Pasándote la cola por los ojos, te busco desperezándome en la alfombra, (…)
Poniéndole orden a este alboroto de revolución y trabajo y amor a tiempo y
Destiempo, de noche, de madrugada, en el baño,
Riéndonos como gatos mansos lamiéndonos la cara
Como gatos viejos y cansados a los pies del sofá de leer el periódico.
Te quiero como gata agradecida, gorda de estar mimada, te quiero como gata flaca,
Perseguida y llorona, te quiero como gata, mi amor,
Como mujer, te quiero".
Gioconda Belli    
Clea

Que, ante el ronroneo del gato, nos acerquemos con cautela, curiosidad y mucho respeto a la sabiduría de nuestro inconsciente, traigamos luz de su oscuridad y nos amistemos con la noche.

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