
“Por lo tanto, ânanda, sed islas para vosotros mismos, refugios para
vosotros mismos, sin buscar refugio externo; con el Dhamma como vuestra
isla, el Dhamma como vuestro refugio, sin buscar ningún otro refugio.”
«Por tanto, oh Ânanda, sed lámparas para vosotros mismos. Sed un refugio para
vosotros mismos. No busquéis refugio en ningún otro lugar. Aferraos a la
verdad como a una lámpara. Aferraos a la verdad como un refugio. No busquéis
refugio en nadie más que en vosotros mismos.»
Estas son dos traducciones posibles de las que fueran las últimas enseñanzas de Gautama el Buda a sus discipulos antes de morir: Attadipa.
Buda aconsejó buscar y encontrar refugio en el interior, ya como una isla, ya como una lámpara. Y gracias a personalidades notables como el monje Thich Nhat Hanh nos llega a occidente esta profunda y significativa invitación, no sólo como un pensamiento o una simple intención, sino como una práctica constante y conciente de renunciar a autoridades externas. Una practica continua para que la confianza y la seguridad dejen de depender de circunstancias externas.
Traigo hoy esta inspiración del budismo considerándola profundamente psicológica sobre todo en momentos de fragmentación, desesperación, desolación o victimismo. Tomar refugio, ser el propio refugio, ser una isla llena de sí mismo, llena de la verdad interior, aún cuando asalten las dudas y confusiones de la mente disociada.
TOMA REFUGIO DENTRO DE TI
"Cuando te descubras en una situación difícil o peligrosa o cuando sientas que te has perdido, puedes practicar la toma de refugio. En lugar de entrar en pánico o sumirte en la desesperación, puedes depositar entonces tu confianza en el poder de la autocomprensión y de la autocuración y mostrarte amoroso contigo. Siempre puedes establecer contacto con tu isla interna y tomar refugio en ella. Es una isla de paz, confianza, estabilidad, amor y libertad. Y no tienes, para conectar con ella, que desplazarte a ninguna parte.
Todos queremos sentirnos seguros y protegidos. Todos queremos sentirnos tranquilos. Refúgiate, cuando una situación te inquiete, te desborde y te haga sufrir, en el buda que hay en tu interior. Cada uno de nosotros lleva en su interior la semilla de la budeidad, la capacidad de estar tranquilo, de ser comprensivo y compasivo, y la posibilidad, en consecuencia, de tomar refugio en esa isla interna segura que alienta nuestra humanidad, nuestra paz y nuestra esperanza. Este tipo de práctica nos convierte en islas de paz y compasión que pueden resultar muy inspiradoras."
Thich Nhat HanhAcompaña esta intención con la respiración:
«Inspirando, regreso a mi isla interior; expirando, me siento a salvo».
Recrea tu isla con elementos que te procuren bienestar y seguridad: aves, aguas cristalinas, grandes árboles y amaneceres o puestas de sol. Un ancla en tu corazón siempre llevándote al centro.
Allí, en ese espacio sagrado de tu mente y alma, encuentras seguridad. No es metáfora, es regulación de todo un sistema, es la creación de la propia realidad, es el establecimiento de una soberanía que se encarne en el cuerpo y nos lleve por la ruta del amor incondicional hacia el propio ser.
Intentalo una y otra vez, una y otra vez, una y muchas veces.
