
Hoy quiero presentarme a ti como Lectora de Sueños, contarte un poco de qué va eso de leer los sueños y cómo este camino ha apoyado mi profesión, pero sobre todo, mi vida íntima y creatividad.
Un poco de recorrido personal:
Realmente no recuerdo ninguna época de mi vida en la que los sueños no hayan sido protagonistas o no hayan tenido un papel importante en mis experiencias. De niña ya escuchaba fantásticos relatos oníricos de mis familiares cercanos, especialmente mujeres, y tuve la facultad de recordar los sueños desde muy pequeña. Pensaba que a todo el mundo le ocurría igual, pero poco a poco me fui dando cuenta de lo contrario y este asunto se fue quedando en territorios más personales. Sin embargo me deleitaba con mis historias nocturnas, aunque también el terror y las pesadillas me acompañaron gran parte de la infancia y adolescencia.
Lo cierto es que siempre sentí familiaridad con el mundo de los sueños, con las experiencias de ensueño y con esos elementos tan diferentes a los de la vigilia y tan cargados de emoción. En ese entonces no me interesaba mucho sus significados, pero sí empecé a notar que me anunciaban futuras realidades por manifestarse y sus mensajes me protegían o preparaban para lo que tuviera que experimentar, por ejemplo, en lo concerniente a muertes, separaciones, y cambios importantes en los ciclos de mi vida o de otras personas.
Ya en el universidad y en los estudios de psicología me sorprendió lo poco que se profundizaba en el tema y sólo algunas corrientes como la psicología analítica y el psicoanálisis los consideraban importantes para el desarrollo del alma humana. Entonces mi exploración se afinó más y mi interés aumentó junto con nuevas experiencias como la lucidez en sueños, un territorio que más adelante tendría que recorrer.
Encontré la importancia que muchas otras culturas orientales y nativas de América sí le conferían a los sueños, aprendí que había prácticas espirituales en el budismo con un interés especial en los sueños y en la búsqueda de la ampliación de conciencia. Y con el ingreso de las neurociencias por fin los estudios se han dirigido hacia un mejor entendimiento de los mecanismos del sueño y el dormir; es una verdad ya reconocida que soñar es importante para la salud integral y que por lo tanto, su estudio serio no se agota con una sola teoría o perspectiva científica. De hecho, en mi camino con los sueños el arte, la mitología, la poesía y la fotografía han sido los pilares que sostienen tanto lo teórico como la exploración práctica de este espacio onírico.
El poder de los sueños:
Los sueños me han enseñado a vislumbrar los patrones arquetípicos de la vida y su inmenso poder de manifestación para preservarla, es decir, cultivar el estudio, la lectura y la atención a los sueños propios y ajenos es también mi manera de servir y cuidar la vida. Los sueños, así no lo parezca, son orgánicos, están vivos, tienen cuerpo y nos hacen cuerpo.
Los sueños son puertas y llaves al mismo tiempo que nos conducen hacia nuestro universo interior y hacia nuevas dimensiones de conciencia, realidad y comprensión de nuestra vida y el mundo. Son claves simbólicas que nos hablan y dan cuenta de algo «más allá» de nuestro pequeño ego, por ello su lectura no es fácil.
Como diría Murakami, escritor japonés que incorpora en sus novelas mucho material onírico: «El hilo de voz de los sueños es tan fino que su eco no alcanza los oídos y el contorno de las imágenes es tan difuso que su impresión se diluye en el aire sin dejar rastro».
Hay tantos tipos de sueños como soñadores y como las distintas formas que tiene el alma de expresarse y recrearse.
La biblioteca de los libros de sueños es infinita y multi materia: hay sueños como textos largos de historia y cargados de detalles, hay otros más cortos, pero con gran contenido de información sensorial, hay sueños como enciclopedias de mitología con claras referencias arquetípicas; otros, parecen tomos de revistas de ciencia ficción, extraordinarios.
Hay sueños con mensajes como textos sagrados, los hay lúcidos y oscuros; en su mayoría los sueños también nos están hablando de lo cotidiano, entonces son sueños simples, como recetarios de cocina o manuales para realizar alguna tarea y un largo etc., lo que nos augura que la lectura de un sueño jamás será aburrida.
Cómo leemos los sueños:
Desde esta perspectiva, no se lee un sueño sólo para interpretarlo, no se escucha un sueño para encasillarlo, pues sus leyes superan las de la vigilia, no se mira o visualiza un sueño para atraparlo en imágenes sólidas. Por el contrario, leer un sueño es verlo, contemplarlo reconociendo su multiplicidad de significados y recorriéndolo como un ámbito psíquico, un espacio muy amplio destinado a la contemplación y a la posible emergencia de la creatividad y conciencia.
Así lo trato de hacer, así lo he ido aprendiendo en estos más de 25 años de lectura de sueños y vivencias oníricas propias y de mis consultantes. Hoy lo quiero celebrar ofreciendo más espacios de lectura de sueños, además de la psicoterapia y el curso-taller Sueño de Mujer Despierta https://encontactovital.com/suenos-de-mujer-despierta/ donde aprendemos a leer y muy especialmente a relacionarnos con los sueños e integrarlos en la vida de vigilia.
En las sesiones nos enfocamos entonces en entender la calidad y el propósito de los sueños, reconocer el lenguaje onírico; afinar, desarrollar la intuición y lo más importante, integrar los sueños en la vida de vigilia para incrementar la creatividad, el autoconocimiento y la amplitud de conciencia.
Leer un sueño es entonces como leer un oráculo: abrimos el espacio, la atención, la conexión y la comprensión emergerá.
El símbolo, la imagen, la emoción, lo inesperado, la narrativa y creatividad se ponen al servicio de la conciencia.
Los arquetipos hablan, el cuerpo habla, nosotros hacemos silencio y honramos el misterio que cada noche nos trae una verdad, un atisbo de sentido.
Les invito pues a incrementar su atención hacia el reino de los sueños, a familiarizarse con sus formas, a llevar un diario de noche, a cultivar el buen dormir para poder acercarnos al buen soñar. A nutrir su vida interior con imágenes vivas y a despertar. Sí, estoy convencida que soñamos para despertar.
Como soñadora, ensoñadora, lectora de sueños y bibliotecaria de sueños les espero también en mi consulta.

